ESTADOS UNIDOS EXIGE A LA DICTADURA CUBANA CESE DEL ACOSO AL DIPLOMÁTICO MIKE HAMMER

El gobierno de Estados Unidos denunció que la dictadura cubana interfirió en la labor diplomática del encargado de negocios de su embajada en La Habana, Mike Hammer, tras un acto de repudio en Camagüey

ESTADOS UNIDOS EXIGE A LA DICTADURA CUBANA CESE DEL ACOSO AL DIPLOMÁTICO MIKE HAMMER
Foto | AFP

El gobierno de Estados Unidos exigió a la dictadura cubana que cese la interferencia en la labor diplomática del encargado de negocios de su embajada en La Habana, Mike Hammer, tras un acto de repudio ocurrido el sábado en la ciudad de Camagüey.

“La dictadura cubana debe cesar de inmediato sus acciones de enviar personas para interferir en el trabajo diplomático del encargado de negocios Hammer y de los miembros del equipo de la embajada.

Nuestros diplomáticos continuarán reuniéndose con el pueblo cubano, a pesar de las tácticas fallidas de intimidación”, declaró en la red social X la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno de Estados Unidos.

El incidente ocurrió en el Hotel Santa María, ubicado en la Plaza del Gallo, donde Hammer fue increpado por un grupo de personas movilizadas por autoridades locales, según testigos.

La agresión verbal se produjo durante un apagón que dejó sin electricidad el centro histórico de la ciudad.

En grabaciones difundidas en redes sociales se escuchan insultos dirigidos al diplomático, como “imperialista”, “asesino” y “fuera de Camagüey”.

Los videos fueron publicados por el periodista Mario Pentón y los activistas Irma Broek y José Gallego.

Un día antes, Hammer había vivido un episodio similar en la ciudad de Trinidad, a la salida de la iglesia San Francisco de Paula, tras un encuentro con el activista José Conrado Rodríguez. En esa ocasión, el diplomático declaró que quienes lo increpaban “no representan al pueblo cubano” y afirmó que su visita busca conocer “a los cubanos de a pie y escuchar sus aspiraciones para una mejor Cuba”.

Los llamados actos de repudio son una práctica usada desde hace décadas por la dictadura cubana contra opositores, periodistas y activistas, y consisten en movilizaciones organizadas por instituciones estatales para intimidar públicamente a personas consideradas críticas del sistema.