Hackeo y hostigamiento: el cerco contra la influencer cubana Anna Bensi
La influencer cubana Anna Bensi denunció el robo de sus cuentas y las de su madre, en medio de una escalada de hostigamiento y represión estatal
Redacción| Abril 24, 2026.
La influencer y creadora de contenido cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en redes sociales como Anna Bensi, denunció este viernes el robo de su cuenta de WhatsApp y de las cuentas de Telegram tanto suya como de su madre, Caridad Silvente, en lo que considera un nuevo episodio de hostigamiento en su contra.
“Definitivamente perdí mi cuenta de WhatsApp. Así que si alguno de mis contactos recibe algún mensaje desde esa cuenta o me escribe y le da entregado, no soy yo”, alertó la joven públicamente.
Poco después, informó que también habían perdido el control total de sus perfiles de Telegram.
“Ninguna de las dos tenemos manejo de esas cuentas. Alerto para que estén atentos y no crean en ningún tipo de estafa”, advirtió.
El incidente ocurre en medio de un contexto de creciente presión y persecución contra Anna Bensi y su familia, tras la visibilidad alcanzada por los videos que la joven publica en redes sociales denunciando las condiciones de vida en Cuba y exigiendo cambios políticos y sociales. Su discurso, directo y sin concesiones, le ha ganado miles de seguidores, pero también la atención de la Seguridad del Estado.
Anna Bensi se ha convertido en una de las voces jóvenes más visibles del descontento dentro de la isla. A través de grabaciones caseras y mensajes personales, ha expuesto la escasez, los apagones, los bajos salarios y la falta de libertades, al tiempo que cuestiona abiertamente al sistema político cubano. Estas publicaciones, según ha denunciado, marcaron el inicio de una vigilancia constante.
Tanto ella como su madre han sido citadas e interrogadas en varias ocasiones por agentes de la Seguridad del Estado. En uno de los episodios más denunciados, ambas grabaron y difundieron un video en el que se observa a un oficial entregándoles una citación que calificaron de irregular. A partir de ese momento, el acoso se intensificó.
Las autoridades las acusan de presuntos delitos vinculados a la divulgación de imágenes y contenidos, cargos que Anna y su madre rechazan de plano.
“No hemos cometido ningún delito”, han reiterado en varias ocasiones, asegurando que su único “crimen” ha sido expresar opiniones críticas y ejercer su derecho a la libre expresión.
El reciente hackeo de sus cuentas de mensajería, sumado a la pérdida de control de sus líneas telefónicas, ha dejado a ambas prácticamente incomunicadas. Para la influencer, se trata de una táctica destinada a aislarla, silenciarla y sembrar desconfianza entre sus contactos y seguidores, además de facilitar posibles estafas en su nombre.
El caso de Anna Bensi se inscribe dentro de un patrón más amplio de represión digital y psicológica contra activistas, periodistas independientes y creadores de contenido críticos en Cuba, donde el control de las comunicaciones y el uso de mecanismos legales ambiguos se han convertido en herramientas frecuentes para neutralizar voces disidentes.
Pese a las amenazas, el hostigamiento y la pérdida de sus canales de comunicación, Anna Bensi y su madre aseguran que no se retractarán.