La oscuridad vuelve a extenderse sobre Cuba tras otro colapso del sistema eléctrico

Cuba vuelve a la oscuridad: el sistema eléctrico nacional colapsa tras otra caída de la Guiteras y deja un déficit crítico de más de 2000 MW

La oscuridad vuelve a extenderse sobre Cuba tras otro colapso del sistema eléctrico
Foto | © ACN

Redacción | Julio 6, 2026.

Era lunes, 6 de julio de 2026, y el país apenas comenzaba a organizar su rutina cuando la información corrió de pantalla en pantalla: el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) había sufrido una “desconexión total”, según informó la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) en sus canales oficiales. La noticia llegó en medio de un escenario ya marcado por inestabilidad energética y por las recientes fallas en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas.

El aviso fue breve, casi seco. Como en otras ocasiones, la UNE señaló que “se investigan las causas” del evento, sin ofrecer detalles adicionales en los primeros momentos. Pero detrás de esa frase repetida, el país reconocía una realidad que ya se había vuelto familiar: el sistema eléctrico volvía a caer en su totalidad.

La jornada había comenzado con señales de advertencia. La disponibilidad de generación no alcanzaba los 900 megavatios frente a una demanda nacional que superaba los 3.000 MW en el horario de mayor consumo. La diferencia dejaba un déficit superior a los 2.000 MW, una brecha que anticipaba un día difícil incluso antes de confirmarse la desconexión.

A ese escenario se sumaban múltiples unidades fuera de servicio o en mantenimiento en distintas regiones del país, incluyendo instalaciones en Mariel, Santa Cruz del Norte, Nuevitas, Holguín y Santiago de Cuba. La reciente salida de la central Antonio Guiteras, una de las principales fuentes de generación del sistema, había agravado aún más la capacidad de respuesta del SEN.

En paralelo, la limitada disponibilidad de combustible para la generación distribuida reducía todavía más las opciones para sostener el suministro eléctrico. La combinación de factores fue dejando al sistema en una posición cada vez más frágil hasta su colapso total.

Mientras tanto, en redes sociales, el anuncio oficial se mezclaba con reacciones de ironía y resignación. La repetición de los fallos había convertido las palabras técnicas en parte del lenguaje cotidiano de la población.

Este nuevo colapso se suma a otros episodios similares registrados en lo que va de 2026, en un contexto donde la reconexión del sistema suele requerir procesos graduales y complejos, mediante la formación de subsistemas temporales que luego deben sincronizarse nuevamente para devolver la estabilidad al país.