Transporte en Cuba llega a niveles críticos mientras se anuncian autos eléctricos para 2026
Transporte en Cuba opera al mínimo por falta de combustible e infraestructura deteriorada. Ómnibus y trenes funcionan con salidas reducidas, ferries limitados y servicios básicos dependen de triciclos y “medibús”. Para 2026 se proyectan microbuses y ómnibus eléctricos
Redacción CN21
El ministro de transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, informó en la Mesa Redonda que el sector enfrenta niveles mínimos operativos debido al desabastecimiento de combustible y al deterioro de la infraestructura. La medida afecta directamente la movilidad de la población y la distribución de cargas esenciales.
Actualmente, los Ómnibus Nacionales realizan una sola salida diaria y los trenes nacionales circulan apenas una vez cada ocho días.
En el transporte marítimo, el ferry hacia la Isla de la Juventud opera únicamente dos veces por semana, mientras que otras rutas vinculadas a eventos sociales y culturales han sido suspendidas temporalmente.
Para cubrir servicios básicos, el sistema recurre a modalidades locales como el “medibús” y el uso de triciclos eléctricos destinados a salud y educación especial.
El plan anunciado para 2026 contempla el ensamblaje de 50 microbuses, la adquisición de los primeros ómnibus eléctricos urbanos y la instalación de paneles solares en la Autopista Nacional.
Estas medidas buscan modernizar la infraestructura, pero representan soluciones a mediano y largo plazo frente a la situación actual.
El transporte de ambulancias y carros fúnebres, esenciales para la atención médica y los servicios funerarios, permanece limitado.
La escasez de recursos y el funcionamiento reducido de los servicios públicos afectan la vida cotidiana y la movilidad en varias provincias. La situación evidencia la necesidad de reorganización del sector, con prioridad en el transporte de cargas imprescindibles y la búsqueda de alternativas locales para garantizar servicios básicos.
La recuperación total de la movilidad dependerá del suministro de combustible, mantenimiento de infraestructura y la implementación de los planes previstos para los próximos años.
Esta crisis, también refleja desafíos estructurales en la gestión de los servicios públicos y plantea la urgencia de medidas concretas para el traslado de ciudadanos y mercancías esenciales.