Ni gas ni luz: el carbón alcanza precios récord en Sancti Spíritus
El carbón supera los 4.000 pesos en Sancti Spíritus y, sin gas ni electricidad, cocinar se vuelve cada vez más difícil para miles de familias
Redacción| Junio 30, 2026.
Un saco de carbón vegetal supera los 4.000 pesos cubanos en Sancti Spíritus, una cifra que equivale a más de la mitad del salario mensual promedio oficial y que refleja el impacto directo de los apagones prolongados y la escasez de gas licuado en la vida diaria de miles de familias.
La falta de electricidad durante extensas horas y la casi inexistente disponibilidad de gas han obligado a numerosos hogares a depender del carbón como principal alternativa para cocinar.
Este cambio forzado ha provocado un aumento acelerado de la demanda y, en consecuencia, del precio del producto, afectado además por problemas productivos y climáticos.
En la provincia predomina el carbón elaborado a partir del marabú, una planta invasora que se extiende por amplias zonas del país y es valorada por su durabilidad al quemarse. Sin embargo, su uso doméstico contrasta con el destino exportador que históricamente ha tenido este producto.
Sancti Spíritus forma parte de los territorios con tradición en la producción de carbón vegetal para mercados externos, mientras una parte significativa de la población local enfrenta serias dificultades para adquirirlo a precios accesibles.
El encarecimiento del carbón no es un fenómeno aislado. En los últimos meses, su precio se ha multiplicado en varias provincias, pasando de valores que rondaban los 1.000 pesos a cifras que superan los 3.000 y 5.000 pesos por saco, según reportes locales.
Las autoridades provinciales han reconocido limitaciones materiales y de fuerza de trabajo que afectan la producción, así como la necesidad de reorganizar los sistemas de comercialización para evitar distorsiones de precios.
También han señalado la intención de ampliar la participación de entidades estatales en la producción destinada al consumo interno.
El aumento del precio del carbón está estrechamente vinculado a la crisis energética que atraviesa Cuba.
En mayo de 2026 se registraron déficits eléctricos históricos, con amplias zonas del país afectadas de manera simultánea por apagones prolongados.
El gas licuado, alternativa habitual para la cocción de alimentos, se comercializa en el mercado informal a precios que resultan inalcanzables para buena parte de la población, lo que refuerza la dependencia del carbón pese a sus riesgos para la salud en espacios cerrados.
Mientras el país mantiene exportaciones millonarias de carbón vegetal, cocinar en los hogares cubanos se ha convertido en un desafío cotidiano marcado por la escasez y el alto costo de los recursos básicos.